Y me volveré menos insistente, ya que no le puedo pedir nada a algo que nunca da, solo recibe. Habré de mirarlo con nuevos ojos puesto que los míos se van por las ramas, buscándo mil y una razones por las que no olvidarte... Pero mi pecho ya ha permanecido demasiado tiempo oprimido, no aguanta esta presión, o actúo ateniendome a las consecuencias o dejaré pasar el posible último tren de la estación que lleva a tú corazón.