sábado, 23 de enero de 2010

Un simple adiós...

Y se fue. Ni tan si quiera dijo adiós. Parece que aquella relacción dependía de ella, si ella no tiraba la relacción no avanzaba, y eso la frustraba...
Quizás estaba llena de rabia porque en el momento tuvo ganas de chillarle cuatro insultos, pero recapacitó, luego se arrepentiría.
Volvió y la expresión le cambió: No lo habría hecho queriendo - se repetía. Y no lo hizo, pero en el fondo sabía que lo que antes pensó era cierto, ya que no volvió a saludar.

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